lunes, 4 de abril de 2011

tempi caprichosos,

Gimeno la dirigía por primera vez y satisfizo por la intensidad, la fluidez constructiva (especialmente primer y último movimientos), sin tempi caprichosos, dentro de los estándares románticos. Podría achacarse la aceleración que rompió la tensión acumulativa en el crescendo hacia la desesperación del Adagio pero esa una opción lícita seguida por algunos directores. A destacarse el idiomatismo del tercer movimiento con un inicio inquieto, nervioso e incluso dubitativo, con un crescendo shostakovizante y excitante. O los contrastes (tema lírico del movimiento inicial) y la dialéctica entre secciones (cuerdas y maderas en el segundo, cuerdas y metales en el tercero) y los tutti de gran solidez, a pesar de algún exceso decibélico o la falta de un plus de profundización psicológica.

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